Noticias de ACI Prensa - Vaticano

LA ORACION

Encuentro íntimo con el Señor

Nuestro corazón es el "Oratorio" de intimidad con Nuestro Señor en la dimensión del Espíritu y en la dimensión de la Verdad.

La oración de fe al Espíritu Santo es un camino, un largo camino, un aprendizaje diario ya que es el mismo Dios quien nos lo va enseñando, en la medida que estemos atentos a sus interrogantes y a sus respuestas.

Antes de ser elevado a los Cielos, Jesús, nos advirtió que convenía que ello sucediera sino no nos podría enviar al Paráclito, al Defensor, a nuestro Abogado, AL QUE NOS AUXILIARIA EN TODAS NUESTRAS NECESIDADES POR MAS DIFICILES Y DELICADAS QUE FUERAN.



Quiso decirnos que con su PARTIDA, ahora lo tendríamos en nuestros corazones, no en la materialidad de la carne, sino en Espíritu, EN LA PRESENCIA MISTERIOSA de un Dios de Amor que viene a habitarnos para permanecer en y con nosotros para siempre.

Es Dios mismo en su infinita bondad que viene a morar en la totalidad de nuestro ser, a través de su soplo de fidelidad y de ternura. Y estando El, nos defiende, nos asiste en nuestras dificultades, nos anuncia las cosas futuras, y nos hace ver que es la forma que más le agrada por la cual desea que lo amemos, hasta el punto de máximo encuentro con El por medio de la sagrada eucaristía.

Jesús le expresó a la mujer Cananea, que Dios quiere adoradores en espíritu y en verdad. Ya no tenemos a Jesús para adorarlo y amarlo personalmente, pero nos dejó su Espíritu, y la mejor forma de adorarlo y crecer en la fe, es el camino diario y perseverante de la oración a través de la súplica cada vez que la desesperación toque nuestra puerta.

Sabemos de nuestras necesidades, de nuestras dificultades, de nuestros sufrimientos, de la perplejidad que a veces nos domina cuando vemos el sufrimiento de quienes amamos, y nos embarga la convicción que sólos no podemos hacer nada o podemos muy poco.

Justamente, en ese preciso momento es cuando más hay que orar y orar y suplicar en silencio, dirigiendo nuestras lágrimas al corazón misericordioso de Jesús que es sensible a nuestro más mínimo llamado. Entonces el Espíritu es el "que viene en ayuda de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos inefables" Pero hay que pedirlo día a día, hay que suplicarlo sin cansancio, hasta gritar su asistencia con muchísima fe y confianza y Dios jamás deja de escucharnos. El es fiel y cumple su promesa.

Al esbozar nuestra más sincera plegaria El responde con abundancia y nos dice como a los apóstoles: ¡ NO TEMAIS YO ESTOY CON USTEDES !

Cuando de verdad nos damos cuenta que el Espíritu está en nosotros y nos asiste hasta en las menores situaciones de nuestra vida, ya no podemos dejar de orar. La oración se instala en nuestro vivir, porque Dios nos da la certeza que nos escucha, que nos ama y que no nos abandona nunca. El Espíritu nos asiste de forma sobrenatural, nos protege y nos ampara, va santificando nuestra vida, transformándonos más caritativos porque vamos sintiendo casi imperceptiblemente que comenzamos a estar invadidos por su presencia misteriosa, que actúa de lleno en nuestro corazón y en la relación fraterna con nuestros semejantes.

Y esta fuerza, esta energía de amor va creciendo sin que lo podamos percibir, y a través nuestro como simples y humildes instrumentos en sus manos, Dios va desplegando todo su poder y sana al sufriente, sostiene al caído y da pan al necesitado. La fe al Espíritu se va construyendo día a día, orando, suplicando, pidiendo con intentísima perseverancia. La respuesta de Dios se vuelve palpable evidencia y por medio de sus signos nos dice: Sí, ahí está mi Voluntad. ¡Hazla!

Dios se queda muy contento cuando le dedicamos "un momento de atención" durante el día, aunque estemos ocupadísimos y casi sin tiempo.

Vivimos muy preocupados, muy atareados, pero que lindo sería si en medio de esas ocupaciones, PUDIERAMOS HACER UNA PEQUEÑA PAUSA Y HABLAR CON EL Y DECIRLE: TU SABES TODO, TU CONOCES TODO, QUEREMOS CONTAR CONTIGO PORQUE SOLO TU ERES MISERICORDIOSO, HAZ ESTE MILAGRO DE CURACION Y DE SANACION. Escucha nuestra plegaria y vuélvete a nosotros.

Todo lleva su tiempo, pero El no se hace desear. En el momento más inoportuno, cuando menos lo pensamos, en situaciones CRUCIALES, derrama el rocío maravilloso de su Espíritu y una paz y una alegría desbordante invade nuestro corazón Y EL MILAGRO bajo un abanico inmenso de posibilidades se hace visible y cotidiano. El está en nosotros: "vine para quedarme en vuestros corazones".

Alimentemos nuestro diálogo con su Palabra y la meditación. Hagamos un espacio y un lugar para crear "la intimidad" silenciosa DONDE DOS AMIGOS PUEDAN ENCONTRARSE. El quiere ser tu mejor amigo ¿y puede haber mejor dicha que contar con UN AMIGO TAN FIEL?



Pidamos a Dios y a la Santísima Virgen que NOS DESPIERTEN, que nos den oídos sensibles para escuchar los susurros y oír el aleteo de una tierna voz que va abriendo nuevos horizontes de esperanza: No tengaís miedo de nada, solamente ¡PERSEVERAD Y CONFIAD!

Oración es también una respuesta a esa llamada
Oración es una escucha
Oración es una presencia
Oración es una lámpara, una llama encendida por Jesús
Oración es una vigilia en la noche
Oración es un lenguaje
Oración es un silencio
Oración es una búsqueda y también un encuentro
Oración es una apertura dispuesta a lo maravilloso
Oración es un milagro inundado de Dios
Oración es un deslumbramiento
Oración es una melodía susurrada con palabras y un canto callado en el corazón
Oración es una vida por la Gloria de Dios
Oración es un sacrificio, una liturgia, la santa misa
Oración es la curación de las grietas, una construcción de puentes, un rompimiento de las barreras
Oración es un amor en el corazón de la Iglesia
Oración es un servicio, un poder, un camino
Oración es una vida por la vida de la Iglesia
Oración es una primavera de salmos en el mediodía sediento
Oración es un agua de vida fluyendo dentro nuestro, agua que murmura: Ven al Padre
Oración es deseo
Oración es arar la tierra ordenada a la fertilidad
Oración es hambre y comida para el hambre
Oración es una donación y también un don
Oración es una totalidad
Oración es una profundidad en la sonrisa de los ojos
Oración es compartir los agobios
Oración es un lazo tan fuerte como Cristo
Oración es una comunión
Oración es una disciplina que conduce a la libertad
Oración es un simple "sí" a Dios
Oración es un desierto abrasador donde el acero del amor es templado en horno candente
Oración es arder por la verdad, pero también un deleite por la verdad
Oración es gozo
Oración es angustia, agonía, muerte, destruidas por una inimaginable resurrección
Oración es una paradoja
Oración es un sosiego
Oración es paz
Oración es una cadencia de respiración serena y un toque de escucha
Oración es consagración, compromiso y oblación
Oración es liberación